miércoles, enero 09, 2008

palabras (IV)

Al mirarme en el espejo busco sentir la misma familiaridad del encuentro con un conocido de toda la vida, pero no lo consigo.
Mi cara es la misma...ojos,pómulos,barbilla,labios...el conjunto es el mismo, hace el mismo efecto...nada parece haber cambiado. Solo al mirar en el interior, al tratar de ver más allá se aprecia la sutil diferencia.Yo ya no estoy ahí dentro. La que ahora ocupa mi cuerpo es el resultado del olvido.El precio que pagué por dejar de sentir fué dejar de ser. Y ahora ya no estoy en ninguna parte. Ella es lo que quedó al irme.
Los recuerdos son como el "fantasma de las Navidades pasadas".Aparecen a mi lado de repente y acabo sintiendo la necesidad de tocarlos, aunque sé que me quemaré si lo hago, y que esta vez no habrá forma de hacer que se vayan.
Resignación,amiga mía, me digo...el precio de la anestesia emocional es alto....
Así que, ella sigue andando, llevando mi cara, oliendo como yo,hablando como yo....y yo me quedo pensando que algún día arderé entre recuerdos, y veremos lo que pasa después....

(Es solo un escrito,nada que ver con mi situación actual,aunque podría haberlo sido....hace tiempo, en otra vida)

4 comentarios:

Chapellina dijo...

A veces suele pasar que nos miramos al espejo y no nos reconocemos. :( Momentos pasajeros nada más (:

RAÚL dijo...

es una experiencia que podríamos suscribir todos en algún momento, nuestra propia desnaturalización (un momento terrible, la verdad)

franxapa dijo...

Te veo melancolica ultimamente, my friend!

Nosotras mismas dijo...

Podría pasarle a cualquiera.

Un abrazo

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